Resumen de la IA

Los profesionales de la seguridad siempre se han enfrentado al mismo dilema. La mejor forma de preparar a alguien para una situación de riesgo es a través de la experiencia, pero lo último que cualquiera desea es que esa experiencia implique un incidente real.
Por eso las soluciones de formación en realidad virtual siguen despertando interés. Ofrecen a las organizaciones una forma de someter a los empleados a situaciones realistas sin exponerlos a peligros reales. Ya se trate de trabajar en altura, intervenir en un incendio o manejar maquinaria pesada, la realidad virtual permite a las personas aprender mediante la práctica, en lugar de limitarse a leer procedimientos o ver demostraciones.
Se trata de un enfoque muy eficaz, sobre todo en sectores de alto riesgo en los que la formación práctica puede resultar difícil, costosa o insegura de impartir. Pero, al igual que cualquier método de formación, la realidad virtual tiene sus puntos fuertes, sus limitaciones y un papel que desempeñar dentro de una estrategia de seguridad mucho más amplia. La verdadera cuestión no es si la realidad virtual funciona, sino cómo pueden las organizaciones convertir esas experiencias de aprendizaje inmersivas en decisiones más seguras mucho después de haberse quitado las gafas.
¿Qué son las soluciones de formación en realidad virtual?
En esencia, las soluciones de formación en realidad virtual recrean situaciones laborales en un entorno virtual, lo que permite a los empleados realizar tareas que, de otro modo, resultarían difíciles, costosas o peligrosas de practicar.
En lugar de leer procedimientos o ver cómo otra persona realiza una tarea, los alumnos participan activamente en la experiencia. Toman decisiones, responden a condiciones cambiantes y ven las consecuencias de sus acciones en tiempo real. Ese nivel de interacción es uno de los mayores puntos fuertes de la realidad virtual, ya que, por lo general, las personas recuerdan mejor las experiencias que las presentaciones.
Para los profesionales de la seguridad, esto abre nuevas oportunidades que antes no siempre resultaban viables. Los nuevos empleados pueden familiarizarse con el equipo antes de incorporarse al lugar de trabajo, mientras que los trabajadores con experiencia pueden ensayar procedimientos de emergencia o situaciones poco habituales con las que quizá solo se enfrenten una vez a lo largo de su carrera. Como resultado, las soluciones de formación en realidad virtual pueden reforzar la confianza de los empleados antes de que lleven a cabo la tarea en la vida real.

Por qué las organizaciones están invirtiendo en soluciones de formación en seguridad mediante realidad virtual
El creciente interés por las soluciones de formación en seguridad basadas en la realidad virtual no se limita simplemente a la adopción de nuevas tecnologías. Se trata de resolver retos de formación que llevan mucho tiempo planteándose.
Cualquier persona responsable de la salud y la seguridad sabe lo difícil que puede resultar la formación práctica. Algunas actividades requieren retirar de servicio equipos costosos, mientras que otras entrañan riesgos que, sencillamente, no se pueden recrear de forma segura. La realidad virtual ofrece una alternativa práctica, ya que permite a las organizaciones simular esas situaciones sin interrumpir las operaciones ni exponer a los empleados a peligros innecesarios.
Esa flexibilidad resulta especialmente valiosa para las organizaciones más grandes, en las que la coherencia es fundamental. Todos los empleados pueden completar los mismos escenarios, recibir los mismos comentarios y adquirir los mismos conocimientos básicos, independientemente de dónde trabajen. Además, permite a los alumnos repetir los ejercicios hasta que se sientan seguros, algo que a menudo resulta difícil durante la formación práctica presencial.
En qué ámbitos la formación en salud y seguridad mediante realidad virtual aporta el mayor valor
Al igual que cualquier método de formación, la formación en salud y seguridad mediante realidad virtual ofrece resultados excepcionales en determinadas situaciones. Resulta especialmente útil cuando los trabajadores necesitan familiarizarse con entornos desconocidos o prepararse para actividades de alto riesgo antes de llevarlas a cabo. La respuesta ante emergencias, los espacios confinados, la manipulación de productos químicos peligrosos y los procesos de fabricación complejos se prestan muy bien al aprendizaje inmersivo, ya que permiten a los empleados experimentar situaciones que, de otro modo, sería imposible o poco aconsejable recrear.
Las empresas de la construcción y del sector energético también han adoptado la realidad virtual porque permite a los nuevos empleados familiarizarse con las obras y los procedimientos antes de llegar al lugar de trabajo. Esa preparación suele reducir la ansiedad y aumentar la confianza, sobre todo cuando los empleados se adentran en entornos que, al principio, pueden resultar abrumadores. Sin embargo, lo fundamental es que la realidad virtual prepara a las personas para el trabajo. No sustituye a la experiencia que adquieren una vez que vuelven al mundo real.
Por qué sigue creciendo la formación en seguridad en la construcción mediante realidad virtual
La construcción es uno de los sectores en los que la realidad virtual resulta más útil. Cada proyecto es diferente, los peligros cambian a diario y muchas actividades entrañan un riesgo considerable, lo que dificulta impartir una formación práctica realista.
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Con Formación en seguridad en la construcción mediante realidad virtual, los trabajadores pueden experimentar cómo es trabajar en altura, moverse por obras con mucha actividad o identificar riesgos antes incluso de poner un pie en la obra. En lugar de basarse exclusivamente en presentaciones en el aula o charlas de seguridad, las organizaciones pueden situar a los empleados en situaciones realistas en las que tengan que tomar decisiones de forma activa. Esto genera una experiencia de aprendizaje más atractiva, pero también pone de relieve algo importante: las obras de construcción rara vez se desarrollan exactamente según lo previsto. Los plazos cambian, el tiempo cambia y surgen problemas inesperados a lo largo del día. Esas realidades operativas influyen en el comportamiento tanto como la formación inicial, lo que significa que el aprendizaje debe continuar tras la formación inicial.
¿Existen soluciones gratuitas de formación en seguridad mediante realidad virtual?
Es habitual que las organizaciones que buscan soluciones gratuitas de formación en seguridad mediante realidad virtual encuentren demostraciones, versiones de prueba o escenarios de ejemplo. Estos recursos resultan útiles para comprender qué puede ofrecer la realidad virtual y si los empleados responden bien a esta tecnología. Sin embargo, los programas comerciales completamente desarrollados rara vez son gratuitos. La creación de simulaciones realistas requiere conocimientos especializados, mientras que mantener el contenido actualizado según los cambios en los equipos, los procedimientos y la normativa exige una inversión continua.
La pieza que falta no es la tecnología
Una cosa que la realidad virtual no puede simular a la perfección es la realidad de una jornada laboral normal. Las sesiones de formación, ya sean presenciales, prácticas o impartidas mediante realidad virtual, suelen desarrollarse en condiciones controladas. Las personas están concentradas, saben que están aprendiendo y prestan atención a la tarea que tienen entre manos. El trabajo real es diferente. Las prioridades cambian, surgen interrupciones y las presiones de producción compiten por la atención de las personas. Esas son las condiciones en las que incluso los trabajadores con experiencia pueden cometer errores, no porque no sepan qué hacer, sino porque son humanos.
Esto no es una crítica a la realidad virtual. De hecho, es algo que se aplica a cualquier forma de formación. Aprender una tarea y llevarla a cabo de forma constante durante semanas, meses o años son dos retos muy diferentes.
Por qué la experiencia no siempre es suficiente
Una de las razones por las que la realidad virtual es tan eficaz es que permite a las personas adquirir experiencia antes de enfrentarse a la situación real. Esto tiene un valor incalculable, sobre todo en trabajos complejos o peligrosos en los que aprender a base de prueba y error simplemente no es una opción. Pero si la experiencia por sí sola evitara los accidentes, los trabajadores con experiencia nunca sufrirían lesiones.
Cualquiera que haya investigado incidentes laborales sabe que eso no es así. Muy a menudo, las personas implicadas son muy competentes. Han completado la formación, comprenden los riesgos y han realizado la tarea muchas veces antes. Lo que cambia rara vez es su conocimiento. Lo más habitual es que sea su nivel de atención, su carga de trabajo o su estado de ánimo.
El próximo reto para los responsables de seguridad
A medida que las organizaciones siguen invirtiendo en tecnologías inmersivas, el debate está empezando a pasar de «¿Cómo mejoramos la formación?» a «¿Cómo nos aseguramos de que el aprendizaje se consolide?».
Esa es una distinción importante, porque los conocimientos se van desvaneciendo de forma natural con el paso del tiempo. Los hábitos toman el relevo, las rutinas se vuelven familiares y las presiones cotidianas vuelven a aparecer. Las organizaciones que registran las mayores mejoras en materia de seguridad no se limitan a impartir una mejor formación. Están encontrando formas de mantener viva la mentalidad de seguridad mucho después de que haya finalizado el aprendizaje formal. Que sea a través del coaching, de conversaciones periódicas, microlearning, de observaciones entre compañeros u otras formas de refuerzo importa menos que el principio en sí mismo. El aprendizaje no debería terminar cuando acaba el curso.
Reflexiones finales
No cabe duda de que las soluciones de formación en realidad virtual seguirán desempeñando un papel cada vez más importante en la seguridad en el trabajo. Hacen que el aprendizaje resulte más atractivo, reducen los riesgos asociados a la formación práctica y proporcionan a las personas una experiencia valiosa antes de que se adentren en entornos peligrosos.
Pero quizá la mayor oportunidad no sea hacer que la formación sea más realista, sino conseguir que lo aprendido perdure. La tecnología puede ayudar a las personas a prepararse para el trabajo. El próximo reto para los profesionales de la seguridad es ayudar a las personas a aplicar lo aprendido de forma constante, sobre todo en el día a día, cuando empiezan a aparecer los plazos, las distracciones y la complacencia. Ahí es donde el futuro de la seguridad en el trabajo puede volverse aún más interesante.

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